EDITORIAL DE HORIZONTE SUR DEL SABADO 21 DE ABRIL DE 2012 A LAS 9 HORAS EN LA AM 690
La expropiación de una parte del paqueta accionario de YPF ha logrado insuflar entusiasmo, al menos momentáneo, en algunas pasiones adormecidas. Aunque tal como expresara Alfredo Grande, confundir el cambio de dueño de un paquete accionario con el concepto de Soberanía parezca un poco excesivo, muchas buenas personas están tan, pero tan necesitadas de un gesto que les recuerde las épocas que intentan evocarse y que en definitiva se simulan, que parecen dispuestas a creer que puede haber un poquito de resarcimiento de la Soberanía Nacional, es decir que pueda haber Soberanía tan solo en un fragmento de la realidad, en esta oportunidad, en una parte del paquete accionario de YPF, y que podríamos olvidar que la Soberanía es por excelencia un concepto integral, absoluto y reparador del sometimiento colonial… Una cierta alharaca nacional y popular, se repite, nos aturde y pareciera tratar de que olvidemos la terrible realidad subyacente que ha generado el progresismo. No importa lo que digan e importa poco lo que hagan con sus políticas de corto alcance ante las coyunturas y circunstancias porque atravesamos, la Argentina diseñada en los años noventa por el neoliberalismo, se mantiene intacta en su formato agro exportador y extractivista, y no solo se mantiene, sino que ese modelo ha sido fortalecido, en especial a partir de que ahora cuenta con respaldos de izquierda, que jamás tuviera en aquellos años locos de la Maria Julia, de las fiestas negras en la rosada, del ministro Cavallo y las pizzas con champaña. Lo que el progresismo camporista ha conseguido, es que lo que pareciera ser propio de la política, de los medios, de lo jurídico o de lo discursivo, acapare nuestra más completa atención e incluyo todo lo concerniente a la vida en las grandes ciudades y a los temas ideológicos. Mientras tanto, el modelo de producción, los desarrollos biotecnológicos de la Argentina propios de una ciencia marcadamente empresarial, las enormes y crecientes dependencias a los mercados globales y a China, tanto una agricultura química como la megaminería, los reemplazos de nuestra genética por semillas GM e inclusive lo atinente a lo rural y a los ecosistemas, son temas que poco y nada parecieran importar al común, mucho menos a los intelectuales. Aún más todavía, son temas que el común no solo ignora sino que in visibiliza. Se vive en el reino de lo urbano y en lo urbano ciertos temas no existen, tanto como poco importa de dónde provienen las hamburguesas o los cuartos de pollo que tomamos de las góndolas. He notado que hasta no hace mucho, quienes viajaban en ómnibus al interior, al volver solían comentar el no haber visto gente de a caballo, les llamaba la atención que solo se veían campos de soja o que inclusive, el ómnibus había sido fumigado por un avión rasante sobre una ruta santafecina bordeado por sojales. Siento que esos comentarios lamentablemente, han disminuido o acaso han desaparecido, tragados por la gravedad de los problemas propios del mundo urbano en que vivimos, y aunque uno trata de no imaginar conspiraciones, resulta llamativo que los ómnibus de larga distancia, ahora tengan siempre corridas sus cortinas, cuando no pintadas sus ventanillas, y que no bien uno se acomode le proyecten películas casi hasta la hora de llegada… No importa los kilómetros que recorramos, partimos siempre desde una Terminal de Ómnibus en una ciudad cualquiera y descendemos en otra… la Argentina continúa siendo el planeta urbano que una clase dirigencial neodesarrollista diseñó para nosotros…
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EDITORIAL DE HORIZONTE SUR DEL SABADO 14 DE ABRIL DE 2012 A LAS 9 HS EN RADIO AM 690 K 24
Durante años persistieron en difundir y en comentar con inocultable satisfacción, las supuestas declaraciones de Cooke, acerca de que el peronismo era un gigante invertebrado y miope. En realidad aquella frase, funesta y desdichada de ser cierta, trataba de justificar los intentos de darle a ese movimiento político, por parte de los sectores medios, una conducción decente y progresista. Que fuera un gigante invertebrado y miope, más allá de que lo haya dicho Cooke o no lo haya dicho, proporcionaba una oportunidad a esa pequeña burguesía radicalizada y de origen universitario, hija biológica de la generación que festejó la Revolución Libertadora en septiembre de 1955. Fruto además, como sector profesional y estudiantil, de la bronca y de la humillación de la noche de los bastones largos del “onganiato”. Consecuencia ideológica por último, de la deriva hacia el marxismo de la revolución cubana en los años sesenta. Las palabras de Cooke, de haber sido dichas o escritas, eran como un abracadabra que le daba entrada libre a los gatos en la carnicería… una invitación a la fiesta, para todos los mirones que esperaban en las antesalas del peronismo y de sus luchas, para colarse y ponerse a la cabeza de todos los plebeyos que ponían el cuerpo, pero que parecían no saber para dónde marchaban…
En la Argentina, una y otra vez a lo largo de los años, se había tratado de terminar con el Peronismo sin lograrlo, desde prohibir nombrarlo a encarcelar a sus dirigentes, desde romper los bustos y cambiar los nombres de las calles y las obras realizadas, a intervenir los sindicatos de trabajadores y depurar las fuerzas armadas de todo posible simpatizante. Fusilamientos, prebendas, encarcelamientos y exilios, nada había sido dejado de intentarse una y otra vez sin mayores resultados. En esas condiciones en que el objetivo principal no parecía poder alcanzarse, era lógico que el desaliento y por lo tanto las divisiones cundiesen en el bando militar y que cierto desconcierto se extendiera entre los partidos políticos noperonistas, abriendo condiciones a intentos de diálogos y acuerdos con los proscriptos. Se trataba, de una masa enorme de votantes disponibles, con una conducción lejana y con aparente necesidad de ser canalizados de manera inteligente. De allí que, a finales de los años cincuenta, dirigentes como Frondizi, Codovilla y Frigerio se preocuparan por lograr los entendimientos y acuerdos para canalizar esa fuerza electoral vacante y sin propios candidatos, para comprometerla detrás del propio proyecto de ganar las elecciones nacionales… para la UCRI, es decir, para un gobierno progresista y de los sectores medios, un gobierno que pusiera distancia de los abusos cometidos por la dictadura militar de Rojas y Aramburu. Pero el gobierno de Frondizi, que fue el resultado de esas maniobras y de los acuerdos con J. W. Cooke, y que fuera un intento desarrollista de esos sectores medios, terminó mal, entre huelgas salvajes, golpes militares y elecciones anuladas tal como la que ganara la formula Framini Anglada, al decir de la gente: “Framini Anglada, Perón en la Rosada”… el 18 de marzo de 1962, en la Provincia de Buenos Aires.
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El Gobierno ha quedado en manos de sectores provenientes de la pequeña burguesía progresista, sectores que arrastran todos los complejos y los lastres de haber sido cuando jóvenes “revolucionarios pasados de rosca”, y no solamente haber dejado de serlo ahora, cosa que, biológicamente, al menos como evolución del pensamiento, se justificaría plenamente, sino haber devenido con los años en todo lo contrario… y además, el tener la terrible mala conciencia de esa penosa involución a contramano de todo lo que pensaron antes y por lo que lucharon y arrastraron el país hacia los mayores desvaríos. Creo que no terminaron de comprender al mundo cuando eran jóvenes, tal vez por esa soberbia que les impidió en los años sesenta y setenta aprovechar de los grandes maestros que pudieron tener y no tuvieron, que no tuvieron porque los rechazaron con los gestos pueriles y jactanciosos de imberbes que se llevaban el mundo por delante. No comprendieron al mundo entonces, menos podemos aguardar que lo comprendan ahora, cuando la llamada Globalización deviene en una terrible complejidad. El tema sería de importancia insignificante si justamente ese sector, no estuviera decidiendo el destino de los argentinos. Que un señor llamado Boudou que toca la guitarra rockera y vive en puerto Madero, no comprenda el mundo y simplemente disfrute de las oportunidades heredadas o que sus amigos y socios le presenten en bandeja, lo consideraríamos absolutamente normal. Que una señora Alperovich aproveche la fortuna que proviene de las tiendas de su esposo, tiendas en que se venden autos a cambio de quintales de soja transgénica y no se preocupe de pensar en política, también sería propio de un sector de la clase pudiente tucumana. Que una señora Cristina proveniente de una familia relativamente humilde de Tolosa, administre los hoteles y las muchísimas propiedades que su esposo supo ganar en juicios sobre deudas impagas durante la dictadura militar y que opine de política con presunta suficiencia, porque ha cursado algunos estudios de derecho y en razón de natural sobrestimación de clase, se siente con facultades para hacerlo, también sería normal y lo veríamos como algo que nos incomoda, pero que es habitual y propio de esos pujantes sectores medios urbanos dela Argentina. El problema es que no estamos hablando de gente del común, estamos refiriendo a la sucesión en los niveles más altos de la institucionalidad política argentina. El problema es que, sectores que jamás comprendieron el mundo, porque su existencia no trascendió a los medios urbanos, al asfalto y los comentarios mediocres propios de un mundillo clasemediero, hoy gobiernanla Argentina y además de que la gobiernan, no piensan dejar de hacerlo, mientras puedan o mientras les permitamos que continúen abusando de sus privilegios, ya que disfrutan cuanto pueden de sus actuales prebendas y además se han organizado para que su descendencia los continúe, y esa descendencia se llama la Cámpora.
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Tal como veníamos anunciando, se aceleraron los tiempos del vodevil oficialista. Cómo si alguien le cambiara los ritmos, el espectáculo veraniego apura sus compases, a la vez que se torna imprevisible. Los mismos principales protagonistas de la comedia, improvisan sus textos, tal como seguramente le pasó a la señora presidente al haber anunciado grandes noticias y tener luego, ante la audiencia completa de una oposición sumisa, que componer un relleno de apuro, haciéndonos saber ahora y como gran noticia, que las islas están militarizadas y que se publicará como inédito un informe militar al que el común conoce, desde hace más de veinte años… No sería extraño por otra parte, que luego de tantos años de asistencialismo y dándonos por cierto el famoso 54 por ciento que los avalaría, nos tomaran por boludos… Ahora bien, si lo que pretenden, es despertarnos del agobio del verano a los muchos que vivimos sin aire acondicionado y además con un mes siempre más largo que los sueldos, creo que lo están logrando, la gente comienza a sacudirse la modorra… seremos boludos pero no nos alimentamos con cianuro ni con glifosato… El año recién comienza y ya la represión se extiende por toda Catamarca, mientras el país entero observa cómo la policía provincial militarizada trata de proteger de los vecinos a las grandes mineras. Las Malvinas son argentinas pero la Argentina pareciera que no lo es… al menos que no es argentina… Lo extraordinario es que son las mismas mineras que tendrían que haber sido sancionadas por la Ley 26.659, ley aprobada por el Congreso Nacional hace casi un año, y referida a la exploración y explotación hidrocarburífera en las islas Malvinas, Georgias y Sándwich del sur, y que impediría que las empresa que operan en el territorio nacional puedan a la vez asociarse a proyectos en las islas al servicio de la Gran Bretaña. Esa Ley ha esperado inútilmente que el gobierno la reglamente, pero lamentablemente parece definitivamente cajoneada…
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